Presbicia
La presbicia es la condición óptica en la cual, debido a los cambios producidos por la edad, disminuye el poder de acomodación del ojo. Es, por lo tanto, una condición fisiológica y no patológica.
Para enfocar de cerca, el ojo pone en marcha un mecanismo de “acomodación”, mediante el cual y por la acción del músculo ciliar, varía el espesor y la posición del cristalino, que es una lente en el interior del ojo, aumentando la potencia del mismo. Esto hace que la imagen de un punto cercano se forme en la retina pudiendo verla con nitidez.
Con el paso del tiempo, el músculo ciliar, como el resto de los músculos del cuerpo humano, va perdiendo su fuerza por la disminución de mediadores químicos, con la consiguiente pérdida de su elasticidad y haciéndose menos potentes. Al mismo tiempo el cristalino se va haciendo menos flexible, con lo cual pierde lentamente la capacidad para acomodar y por lo tanto para ver de cerca.
La presbicia comienza a manifestarse aproximadamente entre los 40 y 45 años. Sus síntomas iniciales son:
• Necesidad de separarnos de lo que estamos leyendo, o de la tarea que estamos realizando,
• Se necesita cada vez más luz para leer,
• Afecta por igual a miopes e hipermétropes,
• Afecta a aquellos que nunca han usado anteojos.
Tratamiento Médico
El tratamiento se basa en aplicar sustancias químicas que suplanten o complementen a los mediadores enzimáticos que se fueron disminuyendo por la edad (método Benozzi).
Este novedoso tratamiento mejora la capacidad de acomodación y mejora la visión. Ambas cosas en forma permanente hasta que aparecen otros trastornos fisiológicos relativos a la edad (rigidez del cristalino que luego se puede opacificar y se transforma en cataratas).
El tratamiento consiste en aplicar un cilirio que contiene 2 drogas, una de ellas es un neurotransmisor y la otra un antiinflamatorio no esteroide que separadamente han sido utilizadas en la oftalmología desde hace más de 50 años para otras enfermedades oftalmológicas.
El neurotransmisor complementa la disminución fisiológica de esta sustancia en el sistema nervioso central a partir de los 40 años, y el antiinflamatorio no esteroide amortigua los efectos secundarios del neurotransmisor.
El 80% de los pacientes présbitas pueden reemplazar sus anteojos con este tratamiento, siendo necesario seleccionarlos cuidadosamente.
El tratamiento consiste en la administración de una a tres gotas diarias de acuerdo a las características de cada paciente.
Una vez iniciado el tratamiento el paciente puede abandonar los anteojos definitivamente.
Si suspendiera el tratamiento, la presbicia sería la misma que cuando la inició, o sea, que durante el uso de las gotas su problema de enfoque no aumentaría como le hubiera sucedido al haber usado gafas.